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jueves, 27 de noviembre de 2025

Han Kang -poemas



Dos poemas de Han Kang
Han Kang
Traducido del coreano por Sophie Bowman

Casa de Luz, Oscura como la Tiniebla

Ese día en Ui-dong
caía aguanieve
y mi cuerpo, compañero de mi alma
se estremecía con cada lágrima que caía.

Sigue tu camino.

¿Dudas?
¿Qué sueñas, flotando así?

Casas de dos pisos iluminadas como flores,
bajo ellas aprendí la agonía
y hacia una tierra de alegría aún intacta
tontamente extendí una mano.

Sigue tu camino.

¿Qué sueñas? Sigue caminando.

Caminé hacia los recuerdos que se formaban en una farola.
Allí miré hacia arriba y dentro de la pantalla
había una casa oscura como la tinta. Una casa de luz, oscura como la tinta.

El cielo estaba oscuro y en esa oscuridad
los pájaros residentes
volaban, desprendiéndose del peso de sus cuerpos.
¿Cuántas veces tendría que morir para volar así? Nadie pudo sostener mi mano.

¿Qué sueño es tan hermoso?

¿Qué recuerdo
brilla con tanta intensidad?

Aguanieve, como las yemas de los dedos de mi madre,
rascando mis cejas despeinadas
golpeando mis mejillas heladas y de nuevo
acariciando ese mismo lugar,

Date prisa y ponte en camino.

Invierno a través de un espejo


1.

Mira la pupila de una llama.
Ojo azulado
en forma de corazón
lo más caliente y brillante
lo que lo rodea
llama interior anaranjada
lo que más parpadea
lo que lo rodea de nuevo
llama exterior semitransparente
mañana por la mañana, la mañana en que
parta hacia la ciudad más lejana
esta mañana
el ojo azulado de una llama
mira más allá de mis ojos.

2.

Ahora mi ciudad es una mañana de primavera, si atraviesas el centro de la tierra, la atraviesas directamente sin vacilar, esa ciudad aparece, la diferencia horaria allí exactamente doce horas atrás, la estación exactamente medio año atrás, así que esa ciudad ahora es una tarde de otoño, como si siguiera silenciosamente a alguien, esa ciudad sigue tras la mía, para cruzar la noche, para cruzar el invierno. Espero en silencio, mientras mi ciudad la supera como alguien que la adelanta silenciosamente.

3.

Dentro del espejo, el invierno espera.
Un lugar frío.
Un lugar completamente frío.
Hace demasiado frío.
Los objetos no pueden temblar.
Tu rostro (una vez congelado)
no puede romperse.
No extiendo mi mano.
Tú tampoco.
quieres extender tu mano.
Un lugar frío.
Un lugar que permanece frío.
Hace demasiado frío.
Las pupilas no pueden vacilar.
Los párpados no saben cómo cerrarse.
Dentro del espejo,
el invierno espera y.
Dentro del espejo,
No puedo evitar tus ojos y.
No quieres extender tu mano. Mano

4.

Dijeron que volaríamos un día entero.
Dobla bien veinticuatro horas, mételo en la boca y
mírate al espejo, dijeron.
Una vez que deshaga la maleta en una habitación de esa ciudad,
debería tomarme un tiempo para lavarme la cara.
Si el sufrimiento de esta ciudad me alcanza en silencio,
me quedaré rezagado en silencio y
cuando no la mires por un momento,
me apoyaré en el fondo helado del espejo
y tararearé despreocupadamente. Hasta que, tras haber doblado con fuerza veinticuatro horas
y escupirlo, empujado con tu lengua ardiente, regresas y me miras fijamente.

5.

Mis ojos son dos cabos de vela que deslizan gotas de cera al consumir la mecha. No es abrasador ni doloroso. Dicen que el temblor del núcleo de la llama azulada es la llegada de las almas. Las almas se posan en mis ojos y tiemblan, zumban. La llama exterior, meciéndose en la distancia, se balancea para alejarse. Mañana partirás hacia la ciudad más lejana. Aquí estoy, en llamas. Ahora metes las manos en la tumba del vacío y esperas. El recuerdo te muerde los dedos como una serpiente. No estás quemado ni sufres dolor. Tu rostro inquebrantable no arde ni se quiebra.

Notas sobre este poema.
Han Kang es mucho más conocida por sus novelas que por su poesía, pero fue como poeta que debutó en la escena literaria coreana en 1993. Los tres poemas incluidos aquí pertenecen a su primer poemario, "I Stowed Evening in the". Drawer, publicado en 2013. Los poemas de esta colección se escribieron a lo largo de muchos años, en paralelo con sus obras en prosa, y para los lectores más familiarizados con sus novelas, los poemas de Han Kang pueden resultar un contraste interesante. Son fieles a su exploración serena pero conmovedora del lenguaje y la esencia de la vida humana, pero también hablan con una voz mucho más cercana e íntima. Al dedicar tiempo a estos poemas como traductora, los he sentido resonar en mis viajes y experiencias. Creo que los poemas hablan por sí solos y espero que mis traducciones les hagan justicia.

Poeta

Han Kang
Han Kang es novelista, poeta y profesora de escritura creativa en el Instituto de Artes de Seúl. Recibió el Premio Internacional Man Booker 2016 por The Vegetarian (2015, Portobello Books, traducido por Deborah Smith). Entre sus otras publicaciones disponibles en inglés se incluyen Human Acts (2016) y The White Book.

Traducido del coreano por

Sophie Bowman
Sophie Bowman es traductora literaria y estudiosa de literatura coreana. Ganó el Premio de Traducción del Korea Times 2015 por su traducción de poemas de Jin Eun-young y sus traducciones en prosa se pueden encontrar en la revista Koreana.

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La ennegrecida casa de la Luz

Aquel día en Ui-dong
cayó aguanieve,
y mi cuerpo, compañero de mi alma,
tembló con cada lágrima que caía.

Sigue tu camino.

¿Acaso dudas?
¿Qué sueñas, rondando así?


Casas de dos pisos iluminadas como flores,
bajo ellas aprendí la agonía,
y hacia una tierra de alegría aún intacta
tontamente extendí una mano.

Sigue tu camino.

¿En qué sueñas? No te detengas.


Hacia los recuerdos que se forman en una farola, caminé.
Una vez allí, miré hacia arriba, y dentro de la farola
había una morada muy negra. Era la casa de la luz,
negra como el carbón.

El cielo estaba oscuro y, en esa oscuridad,
los pájaros que la habitan
alzaron el vuelo,
despojándose del peso de sus cuerpos.
¿Cuántas veces tendría que morir para elevarme así?
Nadie podría, entonces, tomarme de la mano.

¿Qué sueño es tan bonito?
¿Qué recuerdo
brilla tanto?


Aguanieve, como las yemas de los dedos de mi madre,
rastrillan mis cejas despeinadas,
golpean mis heladas mejillas y acarician,
otra vez, el mismo punto.

Date prisa, soñadora, y sigue tu camino.


Danza de la silla de ruedas

Llorar
se me ha hecho un hábito,
pero las lágrimas
no me han engullido del todo. 

Las pesadillas
se me han hecho un hábito,
pero las noches insomnes
que queman mis venas y arterias
no me han devorado del todo. 

Mirad,
estoy bailando.
Oh, con frenesí
sacudo los hombros
sobre la silla de ruedas en llamas. 

No es cosa de magia
ni de trucos,
es solo que nada
puede destruirme del todo. 

Ningún infierno
ni los insultos
ni la tumba
ni esta maldita aguanieve
demasiado fría, ni el granizo
afilado como el cuchillo
logró triturar lo último de mí. 

Mirad,
estoy cantando
sobre una silla que lanza fuego.
Oh, con frenesí
la danza de la silla de ruedas. 

(Dedicado a Kang Won-rae, cantante y bailarín del grupo Clone, quien sufrió un accidente automovilístico que lo dejó discapacitado de la cintura para abajo y, sin embargo, no dejó de actuar).

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Mark Rothko y yo

La muerte en febrero

Aunque no hace falta que lo aclare,
no existe relación alguna entre Mark Rothko y yo. 

Él nació el 25 de septiembre de 1903
y murió el 25 de febrero de 1970.
Yo nací el 27 de noviembre de 1970
y todavía sigo viva.
Sin embargo, a veces me pongo a pensar
en el tiempo de nueve meses
que separan su muerte y mi nacimiento. 

Días antes o después
de esa madrugada en que él se abrió las venas de las manos
en la cocina anexa a su taller,
mis padres fundieron sus cuerpos
y poco después
una mota de vida
apareció en el útero tibio 

cuando en un cementerio de Nueva York al final del invierno
el cuerpo de Rothko no se había corrompido todavía. 

No es para maravillarse
sino para entristecerse. 

Siendo solo una mota,
sin tener aún un corazón que late,
sin saber lo que es el lenguaje,
lo que es la luz
ni las lágrimas,
me estaba formando
dentro del útero sonrosado, 

cuando entre la vida y la muerte,
febrero, una herida abierta,
resistió y resistió
hasta que empezó a cicatrizar por fin, 

cuando dentro de la tierra a medio derretir y por eso más fría
la mano de Rothko no se había corrompido todavía.

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Cierta tarde, ya tarde, estaba…

Cierta
tarde, ya tarde, viendo
el vapor que subía de mi cuenco
blanco de arroz, caí en la cuenta
de que algo se iba para siempre
y aun ahora
sigue yéndose para siempre.

Tenía que comer.

Y me comí mi arroz.

Version de @aurelioasiain


Portada en coreano de Actos humanos  소년이 온다 Editorial: Changbi

Esbozo del anochecer 5

Estaba reverdeciendo
un árbol negro que creía muerto. 

Se hizo de noche mientras lo miraba. 

Fluyó la sangre por los nudos verdes,
la lengua se sumergió en la oscuridad. 

La luz al borrarse
dejó rayas transparentes. 

(Como estoy viva)
estiré la mano hacia el tronco.

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Ojos que sangran

Tengo ojos que sangran.

No recuerdo

que haya tenido algo más.

No tengo nada dulce,

tampoco nada amargo,

nada suave,

nada palpitante,

nada que enjugue mi corazón.

Me olvidé sin querer,

ya no tengo adónde más ir.

No es que vea todo rojo, solo que

no confío en nada calmo; de los gemidos

mejor no hablamos.

Cuando descanso cubriendo mis ojos

con un fino velo conjuntivo,

entonces no amo mis mejillas,

tampoco mi labios, ni el surco nasal manchado.

Solo tengo ojos sangran.

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Han Kang tras recibir el Premio Nobel de Literatura. (Reuters/Jonas Ekstromer)

Todo está bien

A los dos meses de nacer
el niño lloraba cuando anochecía.
No era que tuviera hambre
o que le doliera algo.
Sin razón alguna,
así estaba tres horas desde el atardecer hasta la noche. 

Por miedo a que se esfumara como una burbuja,
lo cogía en brazos
y deambulaba por toda la casa preguntando:
«¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa?».
Se me caían las lágrimas
y se mezclaban con las del niño. 

Un día de pronto,
aunque nadie me lo enseñó,
le dije:
«Todo está bien.
Todo está bien.
Ya está todo bien». 

Increíblemente,
aunque el niño no paró de llorar
y la única que sosegó su llanto
fui yo, sin embargo,
de pura casualidad,
unos días después el niño dejó de llorar. 

Recién pasados los treinta
supe lo que debía hacer
cuando sollozas dentro de mí.
Como mirando la carita de un niño que gimotea,
me dirijo a tus lágrimas saladas como la espuma:
«Todo está bien». 

No digo «qué te pasa»
sino «todo está bien».
«Ya todo está bien».

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen. Traductor Sunme Yoon


Han Kang 한강(Gwangju, Corea del Sur, 27 de noviembre de 1970). Poeta y novelista. Premio Nobel de Literatura 2024. Es la primera surcoreana y la primera mujer asiática en obtener este galardón.

Su familia está profundamente ligada al ámbito literario: Su madre, Im Gam-oh (임감오), quien soñaba con ser pianista, se convirtió en el pilar de esta familia de escritores, su padre, Han Seung-won (한승원), es un renombrado escritor en Corea del Sur, y sus dos hermanos, Han Dong-rim (한동림) y Han Gang-in (한강인), también son escritores.  asumiendo el rol de «directora» de lo que su esposo describe como una «fábrica literaria familiar», adicional al trabajo de cuidados.

A los nueve años Han Kang se mudó a Seúl con su familia. Estudió Letras en la Universidad Yonsei y después de graduarse en 1993 trabajó durante tres años como periodista para las revistas Publishing Journal y Samtoh, entre otras.

Empezó su carrera como novelista al ganar el concurso literario de primavera del diario Seúl Shinmun en 1994 que publicó su primera historia corta, lanzándola en formato de libro en 1995. Hasta entonces, firmaba como Han Kang-hyun (한강현); sin embargo, a partir de su siguiente colección de cuentos, El amor de Yeosu, adoptó el nombre literario Han Kang (한강), que se traduce de manera literal como «río Han», el río que atraviesa Seúl. Han es su apellido, mientras que Kang o Kang-hyun es su nombre.

 Han Kang estuvo casada con el crítico literario Hong Yong-hee (홍용희), con quien tuvo un hijo nacido en agosto del año 2000, ahora un joven músico, con quien gestiona una librería independiente llamada Hoy (책방오늘) en el distrito de Jongno, al norte de Seúl. 

Es autora de las novelas La vegetariana (채식주의자)(Random House, 2024; Premio Booker Internacional 2016), La clase de griego (Random House, 2023), Actos humanos (Rata, 2018)(Random House, 2024; Premio Manhae de Literatura de Corea y Premio Malaparte en Italia en 2017), Blanco (finalista del Premio Booker Internacional 2018) e Imposible decir adiós(Random House, 2024; Premio Médicis Étranger 2023), así como del poemario Guardé el anochecer en el cajón (Lumen, 2025). La autora ha recibido también el Premio Yi Sang, el Premio Artista Joven del Año, el 25. Premio de Novela Coreana, el Premio de Literatura Hwang Sun-Won y el Premio de Literatura Dong Ri. También ha sido publicado en español por Reservoir Books su libro de cuentos ‘Hada del trueno, hada del relámpago’ publicado en Corea en 2007.

Hasta 2018 trabajó como profesora en el departamento de Escritura Creativa del Instituto de las Artes de Seúl, y en la actualidad se dedica por completo a la escritura. Su obra ha sido publicada en más de treinta idiomas.

Su obra más famosa, La vegetariana, galardonada con el Premio Booker Internacional, fue llevada al cine en 2009, dirigida por Lim Woo-Seong y protagonizada por la actriz Chae Min-seo. Paradójicamente La vegetariana fue prohibida en algunas bibliotecas y escuelas del área metropolitana de Seúl, al ser considerada «perjudicial para la juventud» y la misma Han Kang  incluida en una lista de censurados debido a su novela Actos Humanos por el gobierno de Park Geun-Hye (박근혜) la hija del antiguo dictador. En la novela la autora toma hechos reales ocurridos en la represión que hubo en 1980 en la ciudad donde nació. En 1980, Chun Doo-hwan dio un golpe de Estado y así llegó al poder. Desde el principio se manejó a represión limpia. Pero cuando el 18 de mayo de 1980 los estudiantes de la Universidad de Chonnam, en Gwangju, junto con algunos sindicatos, se organizaron para exigir la democracia, se desató la furia. Durante nueve días los manifestantes formaron una comuna semejante a la Comuna de París. El 27 de mayo, Doo-hwan envió el ejército a Gwangju para reprimir a los miembros de la comuna. El gobierno habló de unos 200 muertos, los civiles, de unos 2.000. Tortura, sadismo, ejecuciones. Cuando la familia de Han Kang dejaron Gwangjule habían vendido la casa a una familia. Uno de ellos es Dongho, uno de los asesinados de quince años. Cuando lo matan y ya ha visto morir en medio de la calle a su mejor amigo y ya ha estado limpiando y organizando cadáveres. Muchos años después Han Kang volvió a Gwangju, revisó materiales, se encontró con el hermano de Dongho quien le dió permiso para contar su historia. Actos humanos es una denuncia desgarradora de esos hechos. Está escrito en seis capítulos que son seis miradas, puntos de vista como el del amigo de Dongho, ya cadáver, que habla desde la pila de cuerpos que se pudren o la de una mujer que testimonia como le metieron una regla hasta traspasarle el útero… 

Las cualidades reconocidas cuando le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura: “por su intensa prosa poética que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana”.


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Two poems by Han Kang

Han Kang

Translated from Korean by Sophie Bowman


 


Pitch-Black House of Light

 


That day in Ui-dong

sleet fell

and my body, companion to my soul

shivered with each falling tear.


Get on your way.


Are you hesitating?

What are you dreaming, hovering like that?


Two-storey houses lit like flowers,

beneath them I learned agony

and towards a land of joy as yet untouched

foolishly reached out a hand.


Get on your way.


What are you dreaming? Keep walking.


Towards memories forming on a streetlamp, I walked.

There I looked up and inside the lightshade

was a pitch-black house. Pitch-black

house of light


The sky was dark and in that darkness

resident birds

flew up casting off the weight of their bodies.

How many times would I have to die to fly like that?

Nobody could hold my hand.


What dream is so lovely?

What memory

shines so brightly?


Sleet, like the tips of mother’s fingers,

raking through my dishevelled eyebrows

striking frozen cheeks and again

stroking that same spot,


Hurry up and get on your way.


 


Winter through a Mirror

1.


Peer at the pupil of a flame.

Bluish

heart

shaped eye

the hottest brightest thing

that which surrounds it

orange inner flame

the thing which flickers most

that which surrounds again

half-transparent outer flame

tomorrow morning, the morning I

depart for the furthest city

this morning

the bluish eye of a flame

peers beyond my eyes.


2.


Now my city is spring morning, if you pass through the core of the earth, bore straight through the middle without wavering, that city appears, the time difference there exactly twelve hours behind, the season exactly half a year behind so that city is now an autumn evening, as though silently following someone that city follows behind mine, to cross over the night to cross over winter I wait silently, while my city outruns that one like somebody silently overtaking


3.


Inside the mirror winter is waiting

A cold place

An utterly cold place

It’s too cold

objects cannot tremble

your (once frozen) face

cannot shatter

I don’t reach out my hand

you also

don’t want to reach out your hand

A cold place

A place that stays cold

It’s too cold

pupils cannot waver

eyelids

do not know how to close (together)

Inside the mirror

winter waits and

Inside the mirror

I cannot avoid your eyes and

You don’t want to reach out your hand


4.


They said we would fly for an entire day.

Tightly fold twenty-four hours pop it in your mouth and

go into the mirror they said.

Once I unpack in a room in that city

I should take time to wash my face.

If the suffering of this city silently overtakes

I will silently lag behind and

when you are not peering at it for a moment

lean against the frosty back of the mirror

and hum carelessly.

Until, having tightly folded twenty-four hours

and spat it out nudged with your hot tongue

you return and peer at me


5.


My eyes are two candle stubs sliding drips of wax as they consume the wick, it is not searing nor painful, they say that the quivering of the bluish flame core is the coming of souls, souls sit on my eyes and quiver, they hum, the outer flame swaying in the distance sways to get further off, tomorrow you leave for the furthest city, here I am ablaze, now you put your hands into the tomb of the void and wait, memory bites your fingers like a snake, you are not seared nor in pain, your unflinching face does not burn or shatter


 


Notes on this poem

Han Kang is much be er known for her novels than her poetry, but it was as a poet that she first made her debut onto the Korean literary scene in 1993. The three poems included here are from her first poetry collection I Stowed Evening in the Drawer, published in 2013. The poems in this collection were written over many years in tandem with her prose works and for readers who are more familiar with her novels, Han Kang’s poems may come as an interesting contrast. They hold true to her quiet yet soul-wrenching exploration of language and the core of human life, but they also speak in a much closer, more intimate voice. While spending time with these poems as a translator I have heard them echoing through my journeys and experiences. I believe the poems speak for themselves and hope my translations go some way to doing them justice.


Poet


Han Kang

Han Kang is a novelist, poet, and a professor of creative writing at Seoul Institute of the Arts. She received the 2016 Man Booker International Prize for The Vegetarian (2015, Portobello Books, translated by Deborah Smith. Her other publications available in English include Human Acts (2016) and The White Book.


Translated from Korean by


Sophie Bowman

Sophie Bowman is a literary translator and student of Korean literature. She won the 2015 Korea Times Translation Award for her translation of poems by Jin Eun-young and her prose translations can be found in Koreana magazine.


jueves, 17 de noviembre de 2022

Antología de Poesía Japonesa



Introducción

Si usted, lector, pone a un niño de pocos años a escribir un poema o a leer en un idioma extraño al suyo, con toda evidencia, tendrá un resultado nulo, por no llamarlo nefasto. Pero si usted, a ese mismo niño, le va introduciendo en el mundo de la poética o en el de las lenguas, algún día, salvo que el tema no le interese o sus facultades no sean las suficientes, le dará una sorpresa, componiendo como el mejor Nobel o hablando con la gente más dispar en los más dispares idiomas o dialectos.

Es un tópico entre japoneses pensar que los gaijin, los extranjeros, nunca pueden hablar su idioma, y es un tópico entre personas de la cultura pensar que los gaijin nunca entenderán la poesía o literatura nippona.

Evidentemente el tema no es fácil, pero no pidamos a un niño que sea Premio Nobel a los cinco años como no pidamos a un gaijin que hable, traduzca y entienda la cultura japonesa a los dos meses de estar en Japón. 

Palabras, tal vez, que parezcan expresar algo tan obvio que no son para dichas si no fuera porque parece que los japoneses, o al menos muchos japoneses, piden peras al olmo. 

Estudie el foráneo, estudie y sea enseñado y explicado y entenderá todo lo que se le presente delante en cuanto a cultura de un país tan complejo como Japón. 

Yo me pregunto muchas veces si realmente los japoneses, todos, entienden la cultura de su propio país, la literatura, la poesía de su propio país. Si ellos mismos no son estudiados, explicados, si hiciéramos una encuesta en la que se pidiera una respuesta sincera a la pregunta: "¿Entiende usted la poesía de Basho o de Issa?", la respuesta nos podría dejar sorprendidos en sentido mayestático.

¿Qué es la poesía? Si supiéramos decir que es la poesía como decir qué es el amor o el odio, seguramente, los manuales de estudio de hace dos mil años irían ya por su billonésima edición. Pero como esto no es así, cada cierto tiempo, cada época, etapa social, hay alguien que sintetiza a nivel teórico lo que, para esa etapa, para esa época, para esa persona, significa la poesía.

En realidad, cada persona tiene su forma de explicar o explicarse la poesía. Yo, también, tengo la mía, que no es, ni quiere ser algo que se pueda decir con palabras, sino que se sienta o no, porque el sentir es inexplicable. Una vez explicado se petrifica y muere.

En mi caso, parto de algo que me parece evidente y elemento básico a la hora de hablar de poesía: EL CORAZÓN DEL HOMBRE.

Ese corazón o motor humano yo diría que se mueve por pasiones, por sentimientos profundos o superficiales, de un color o de otro. Esto, evidentemente, es una forma de hablar, para entendernos. Esos sentimientos son como el magma fundido de un volcán. Están revueltos muchas veces, confundidos unos con otros, como los materiales de ese magma. Y estalla el corazón y estalla el volcán, con más o menos control, con más o menos serenidad. El sentimiento de pavor o lúdico, se refleja en un poema, adaptándose a una forma, a una manera de sentir y de hacer de la gente que lo expresa a través de una lengua.

El magma volcánico se desliza por la ladera de la montaña, adaptándose a la misma, a la vegetación, al clima, a todos los accidentes que se encuentra desde que sale por la boca del cráter. Sintetizando: Corazón y volcán vienen a ser lo mismo. Forma cultural, formas de expresión, tradición o renovación, elección histórica y accidentes naturales, clima, vegetación, explosión intempestiva etc., vienen a ser lo mismo, de ahí que podamos decir que entender o no entender un país, su poesía, su literatura no está tanto en la incapacidad del foráneo como en su falta de conocimiento de las claves formales, estéticas, históricas etc. del mismo. Una vez en posesión de esas claves entender, desentrañar el magma sentimental de la poesía de ese país no resulta tan problemático.

Causas, formas, problemas y método de trabajo al contacto con estos poemas. ¿Por qué esta traducción /recreación de unos pocos poemas japoneses? No diré que soy un profesional de la poesía, pero sí que me dedico a expresar mis volcanes ocultos, mis sentimientos, en esa forma que todos hemos dado en llamar poética.  Muchos caminos nos pueden llevar a conocer a un país, uno de ellos es el de su poesía.

Partiendo de ahí es evidente que un día tendría que llegar en que me pusiera a trabajar las formas poéticas japonesas y verterlas al español para su posible comunicación a personas que todavía no pueden acceder a comprender suficientemente o nada el idioma japonés.

El camino vino preparado por una diversidad de lecturas. La primera de ellas el maravilloso libro del profesor Fernando Rodrigue Izquierdo, titulado EL HAIKU JAPONÉS. Un libro en el que, tal vez por primera vez en español, se analiza toda la problemática lingüística, estilística, cultural, histórica... de este tipo de poesía.  Libro ya fundamental y de lectura necesaria para todo aquel que se quiera comprometer en tan ardua tarea.

Otro de los eslabones de la cadena estuvo en la lectura de algunas de las traducciones del Manyoshu, de Takuboku etc. del profesor Antonio Cabezas de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Kyoto. Traducciones que no son sólo eso sino un acercamiento al espíritu, incluso adoptando formas poéticas hispanas cercanas a las japonesas para poder verter unos moldes en otros. El resultado me pareció simplemente sorprendente. Así mismo la lectura de artículos o libros en francés y en español sobre literatura japonesa. Todo ello me llevó un día a la idea de intentar seguir un camino del que nadie podía prever los resultados pero que parecía lleno del mayor interés.

Y nos pusimos manos a la obra. Al decir nos pusimos ya entenderá el lector que la labor no fue aislada y personal. Fue una labor de equipo. Una labor que se proponía ser un ensayo y no alcanzar los más altos picos de belleza, estética o perfección, en un principio. Una labor lúdica. Con una selección arbitraria de poemas procedentes de los que cada día aparecen en la primera página del Diario Asahi*, preparados por el profesor Ooka Shin hicimos la prueba.

Intervinieron varias personas conocidas, profesores de japonés en una escuela primaria y yo. Leíamos el texto en japonés y las explicaciones del profesor Ooka. Una vez leído el texto, ¿qué problemas surgían?, ¿lo había entendido yo? Evidentemente no siempre lograba comprender las expresiones a la primera lectura. Preguntaba a mis ayudantes el significado de las palabras. Algunas eran incomprensibles o intraducibles por tratarse de objetos relacionados propiamente con la cultura japonesa e inexistentes en español o, al menos, desconocidos para mí. Dependiendo de ello se traducía o no el poema.

¿Sólo traducíamos el poema? Todo dependía del poema mismo. En cada haiku o tanka había un sentir, a veces oculto, tras las palabras.  Otras veces era un sentir lúcido, otras una sola evocación de una estación o época, otras un simple juego de términos.

Todo ello nos hizo que tuviéramos que tratar cada poema como a un ser único y especial con el que había que enfrentarse. A veces era sólo traducir las palabras, otras no se traducía el texto, sino su latir profundo ya que, puesto aquello en términos españoles, o no decía nada o la incomprensión iba a ser grande y, por lo tanto, no servía.

Otras hubo que jugar con las palabras y traducir algo totalmente distinto, pero en cuyo resultado latía el significado profundo del texto.
Como se verá, la tarea, incluso lúdica, no fue algo fácil. Algunos textos se podían traducir en una primera y definitiva versión, otros llevaban hasta ocho y diez versiones para alcanzar la que parecía más apropiada. Al fin y al cabo, la elección final iba a ser nuestra independientemente de lo que pensara un potencial lector.

Hubo veces en que una palabra llevó más de media hora de discusiones. Tarea difícil, pero hermosa.

¿Qué odres poéticos hispanos hemos adoptado para escanciar el poema japonés? Difícil era verter las diecisiete o veintiuna silabas en formas hispanas. Desde el principio no nos propusimos adoptar ninguna forma.

No se trataba de una labor formalista, sino de creación o de recreación. El poema masticado en toda su profundidad, digerido y después devuelto a la vida en otra lengua a través de otros ojos de poeta, siempre, añadiendo a lo antedicho, intentando que el posible humor, dolor, juego de palabras etc. no quedara desvirtuado.

Traslación no de formas sino de carne poética, de sustancias, aunque, de habérnoslo propuesto, tal vez hubiera sido posible verter las diecisiete sílabas del haiku o las treintaiuna del tanka en una copla andaluza, la seguiriya etc. 

Tenga en cuenta el lector que en la poesía hispana existen y han existido poemitas como las jarchas u otros parecidos donde el número de sílabas oscila entre las diecisiete y veinticuatro silabas, formas, en definitiva, si bien no iguales, cercanas a las japonesas.

Cada poema debía adquirir la forma que le pareciera más apropiada, ya fueran veinte o veinticinco sílabas. Queríamos dar vida, no muerte.

¿Hemos sido originales en esta labor nuestra? No, en absoluto lo pretendíamos. Pero sí nos complace saber cómo, en la medida de nuestras fuerzas y entender, hemos continuado una labor de colaboración y acercamiento entre dos lenguas, entre dos culturas, muy parecida a la que en su día realizaron el poeta mexicano Octavio Paz y el Ex-embajador de Japón en España profesor Hayashiya Eikichi.

No me resta más que agradecer a mis amigos la gran colaboración prestada, yo diría, mejor, el gran trabajo realizado en pro del acercamiento cultural entre Japón y la cultura hispánica. Así mismo agradecer al profesor Cabezas sus amables consejos y recomendaciones, así como comentarios a la traducción. De todos, en conjunto, es producto este trabajo.

Nota añadida.
Esta traducción se hizo hace bastante tiempo. Los extraños caminos de la vida la llevan ahora a la editorial Letra Impar. No hay algún cambio en cuanto a la traducción original porque en una revisión profunda he notado algún error, pero no es algo excesivo. Hay autores de la época de Heian (Jeian, hace entre 700 y 800 años) y autores más modernos, podríamos decir renacentistas y del siglo XX. Poner en orden, por épocas, por fechas hubiera sido algo erudito y nuestra intención es el disfrute de la poesía sin limitaciones eruditas.  Tampoco en los poemas hay signos de puntuación, el japonés no los tiene y así, creemos, el lector hispano puede dejarse llevar por la corriente del poema. La traducción en su conjunto está avalada por el que fue mi amigo y gran conocedor de la literatura japonesa, Antonio Cabezas García, fallecido hace tiempo, por lo que se puede leer con la seguridad de su calidad. Antonio Cabezas publicó mucho en la editorial Hiperión. Un camino para enlazar dos mundos, en principio tan diversos. Vaya mi agradecimiento a todos los que de manera directa o indirecta han hecho posible este “milagro” aunque ellos no lo sepan. Mejor no decir nombres para no dejarse se nadie en el tintero. Simplemente espero que guste. Gracias. 





BIBLIOGRAFIA

MATSUO BASHO   Sendas de Oku
(Traducción, introducción y notas de 0. Paz y E. HAYASHIYA)
Editorial Seix Barral Barcelona 1981

RODRIGUEZ IZQUIERDO, FERNANDO   EL Haiku japonés
Editorial Guadarrama, Publicaciones de la Fundación Juan March Madrid 1972

MENENDEZ PIDAL, RAMON España, eslabon entre la Cristiandad y el Islam Colección Austral n° 1280 Editorial Espasa Caipe Madrid 1956

CABEZAS GARCIA, ANTONIO   Cantares de Ise
(Traducción, presentación y epílogo)
Poesía Hiperión n° 17 Editorial Peralta Madrid 1979

//         //         //      Manioshu
(Traducción, presentación y notas)
Poesía Hiperión n9 31 Editorial Peralta Madrid 1980

//         //         /''      Jaikus Inmortales
(Seleccion, traduccion y prologo)
Poesía Hiperión nº 64 Ed. Bilingiie Editorial Hiperion M. 1983

RENONDEAU, G.    Anthologie de la Poesie Japonaise Classique
NRF Edt. Gallimard Paris 1978
SIEFFERT, RENE   Poemes d'amour du Manyo-Shu
Publications Orientalistes de France Col. D'etranges Pays n? 7 Paris 1978
ROUBAUD, JACQUES   El sentimiento de las cosas
(MONO NO AWARE)
Poesía clásica japonesa
Editorial Castellote Madrid 1972
















Estoy escribiendo
aquello que siento
en las hojas del timón
del barco que cruza 
la Vía Láctea


Kazusanomenoto






















Viento infernal
fuera
en la media noche
¡Hija mía!
¡Aquí me tienes!

Kinoshita Rigen


















¡Ay! Ya no puedo
aplazar mi estancia
mi niñito querido
y su amada madre
estarán esperando

Yamanoue no Okura

















Al acercarme
a la hortensia
pitan los mosquitos

Kato Kyotai



















Desde mi casita
A la falda del Fuji
Vuelo de termitas
Yosa Buson



















Con la luna nueva 
le nacen los ojos
al cántaro de los pulpos

 Sato Onifusa














Tiembla de hielo el corazón
sobre los caminos
en el nocturno viaje
en navegar en velero
al recordar el lejano hogar
en la solitaria fonda
o al escuchar una plegaria
bajo los negros troncos
de un templo en la montaña...
Pero nunca tanto como
ante el sangrante dolor
de dos amantes que se separan

Ryojin Hisyo



















Cuando la primavera
parte
se va muriendo
violáceo Tsukubayama

Yosa Buson


















Nubes a Poniente
Mañana lluvia
¡Ay!
Vino....
A mi corazón el Sol

Ryutatsu Kouta


















¡Si me cayera una maldición
de esos profesores
que alaban
a tipos como Kinjiro
y cosas como el Harakiri
sería feliz!

Sato Haruo



















¡Qué limpio 
el viento
de Junio!

Masaoka Shiki


















Pena y alegría 
se mezclan
al descubrir
los desconocidos 
mundos del corazón

Takehisa Yumeji



















Hijo mío,
espero que seas
como tu padre y tu abuelo
Ishikawa Takuboku










 







¡Ay, cómo duerme
tan ricamente!
Hino Sojyo

















En cucurumbillos
gira
el molinillo
Mutamagawa

















Los rincones de mi cerebro
son resplandores de verano
sobre el prado
Takaya Sosyu


















Cuando sopla el viento
sobre los segados lirios
de la laguna Asaka
hasta la vestimenta
del lejano viajero
se envuelve en perfume
MinamotonoToshiyori
















Mayo de luz en medio
me duelo sin esperanza 
de volverte a ver
Koizumi Chikashi


















¡Cómo vibran en el cielo
las mangas del vestido 
de mi amado el día
de doblar el puerto de Usuhi!
Azuma Uta


















Aunque se ha hecho un camino nuevo
que lleva a Shinanoji
aún quedan troncos en el camino
Ten cuidado mi amor
Ponte los zapatos
no te dañes los pies
Azuma Uta

















Como borrosa tablilla sin nombre
mi casa está mojada
por la primera lluvia de verano
Maeda Yugure



















Cerradas alas
que dulces se abren...
Muerte de la mariposa
Shinohara Bon




  












Vestida de rojo
con los bajos empapados
corta lirios sin descanso...
¿Quién será su dueño?
Kamochi Masasumi
















Aunque poseo un kimono
hecho de seda de gusano
alimentado con hojas nuevas
de las lomas de Tsukuba...
Lo que realmente anhelo
es entrar en tu vestido
Azuma Uta


















Quitándome una capa 
y echándomela al hombro
cambio de estación
Matsuo Basho
















s

Hotoke de mil
brazos remolinos
Grisáceo mayo
Nomura Toshiro


















Los ratoncitos que se tiran
en tiempo de lluvia
son recien nacidos
Ogino Kyoshi

















Hierba que corta
.... y se recoge el pelo
la segadora
Morita Toge


















Trenecito de mi pueblo
hoy también
ondulante cabeza
irás hacia soleado oeste
Hirahata Seito



















Alguien que pasa
recoge
enferma hoja carmín
Hasegawa Kanajo


















Viento que pasa
Canto del semi
hacia la armonía
Asukata Reimuko





oo












Juego de mariposas 
en el cielo azul
se levanta meloso
hasta hurtarse a los ojos
Kagawa Kageki

















Las ramas del sauce 
se derraman sobre el embarcadero
y yo te espero
sin llenar mis cubos
moviéndome inquieta
Azuma Uta















“Son las campanas,
hora del regreso”
Me dices...
Pero en esta tierra
(País Budista)
ya al anochecer
ya al amanecer
el llanto de la campana
es tan natural como la 
lluvia
Ryutatsu Kouta
















Cuando veo como mi pequeñín
duerme la siesta
agarrado al tobillo
de su madre enferma...
¡¡¡Mujer, no te mueras!!!
Yoshino Hideo
















tte


El viento fresco 
se acerca
dando revueltas
Kobayashi Issa

















Dormilón
Enseña el sarpullido
Bajo la barbilla
Takai Kito


















Pared blanca en medio
las doncellas enfermas
a veces levantan
su cantarina voz
al tomarse el pulso
Sagara Hiroshi



















Mi esposa se está muriendo
Pero se lamenta
Del calor de mañana
Saito Gen




また














Carbonizados, despellejados
Cuerpos en trance de muerte
Digo mi oración
Y echo a correr
Yamamoto Yasuo


















No sé desde cuando 
mi pecho está canceroso
pero mientras yo viva
quiero entregárselo a alguien
Nakajo Fumiko

















Esta mañana 
al poner la planta del pie
sobre el pulcro engawa
sentí el otoño
Matsue Shigeyori



















Anciana madre
de dioses guerreros
cuando llega la noche
dice su verdadero dolor
Handa Ryohei


















Yedra que se enreda
sobre árbol muerto
se amontona en su altura
hacia un cielo de postguerra
Harako Kohei



















¡Basta!
Mi cuerpo, nube que flota,
se lo entregaré 
al tormentoso viento.
Sutokuin


















Elevándome, hundiéndome,
corro por la vida
¿Qué será más allá?
Le pregunto a mi corazón
pero me deja en la duda
Fujiwara no Yoshitsune

















¡Ah!
Lo que queda de tí,
tu amor,
siendo tú en mí,
me impide olvidar
Izumi Shikibu









すん








Hasta dentro del Palacio
de Omiya
llegan las voces 
del pescador
reclamando a los hombres
a la recogida de las redes
Naganoi Mokiokimaro

















Húmedo aún el jardín
(Tormenta de verano)
asoma dulcemente 
la Luna su rostro
Minamoto no Yorimasa


















¡Ah! Aquellos nuestros
antepasados...
Miraban ociosos,
pensando que en la 
Luna vivía
una hermosa doncella
Kubota Utsubo


















Nieve eterna
de la cima del Fuji
se fundió,
caluroso quince de agosto...
(Nocturno de nieve)
Takahashi Mushinomaro
















En esta noche de Luna
espero a aquel que no vendrá
Sería triste
pero si al menos lloviera
podría echarme a dormir...
Yomibito Shirazu

















Sin esperar en silencio
la comprensión del mundo
confiesan sentimientos falsos 
en falsos poemas
Yashiro Toson

















Aún de viaje
puedo encender una mariposa
¡Ay, amada esposa!
En la oscuridad
estará pensando en mí
Mibuno Udamaro


















Qué doloroso encontrarse
con su amor en sueños
despertar sobresaltado
y buscar a tientas
encontrando el vacío
Ootomono Yakamochi

















Manos bajo el chorro 
del manantial
El otoño ha llegado
bajo las piedras
Naka Tsukasa

















Cuando aumenta el canto 
de los insectos
se reduce el barreñeo
Konishi Raisan


















Si hubiera muerto...
viento en la pradera
porque la vida sigue
siempre de bronca
Kato Shuson



















Incluso en esos día de niebla
en que no se ve
el Fuji dice su interés
Matsuo Basho


















Ojos, boca, nariz
Reluciente y gordita 
Como un melocotón
Masaoka Shiki



















¡Qué cosas...
Ver una carta de amor
en un nido de ratones!
Mutamagawa



















Luna en lo alto
Mientras camino
Por una pobre ciudad
Yosa Buson



















Luna, reina de la noche,
Hasta dentro de la casa
Las plantas del Kuzu
Kawahara Biwao



















No es negación del mundo
pero leer, solo, ante la lámpara,
es mi mayor placer
Ryokan

















He recorrido el mundo
buscando a la madre
que me abandonó
recien nacido
Viejo soy y tengo las manos vacías
Nakanishi Godo



















Sólo un instante tres niños
en silencio como estatuillas infantiles
en fila junto al huerto
en la montaña
Mae Toshio



















La Luna es más bella
cuando la contemplan 
dos corazones
Ryutatsu Kouta


















El girasol,
mustio ya, 
grita su yo
en silenciosa voz
Akimoto Fujio

* Asahi Shimbun. Segundo periódico más popular de Japón, detrás del Yomiuri Shimbun







Autor Antonio Duque Lara. Japón
Revisión de textos Alonso de Molina. España
Maquetación Acsur Digital
Elaboración digital AcSur Digital

España-Japón 2019

Safecreative 1910192270886 - Antología de Poesía Japonesa





 
Tabla de contenido
Índice alfabético de autores 4
Introducción 6
BIBLIOGRAFIA 9
Kazusanomenoto 10
Kinoshita Rigen 11
Yamanoue no Okura 12
Kato Kyotai 13
Yosa Buson 14
Sato Onifusa 15
Ryojin Hisyo 16
Yosa Buson 17
Ryutatsu Kouta 18
Sato Haruo 19
Masaoka Shiki 20
Takehisa Yumeji 21



Índice alfabético de autores
Akimoto Fujio
Azukata Reimuko
Azuma Uta
Azuma Uta
Azuma Uta
Azuma Uta
Fujiwara Yoshitsune
Hakako Kohei
Handa Ryohei
Hasegawa Kanajo
Hino Sojiyo
Hirahata Seito
Ishikawa Takuboku
Izumi Shikibu
Kamochi Masasumi
Kato Shuson
Kawahara Biwao
Kazusanomenoto
Kinoshita Rigen
Kobayashi Issa
Koizumi Chikashi
Konishi Raisan
Kubota Utsuba
Mae Toshio
Maeda Yugure
Masaoka Shiki
Masaoka Shiki
Matsue Shigeyori
Matsuo Basho
Matsuo Basho
Mibunoo Miudamaru
Minamoto no Yorimasa
Minamotonotoshiyori
Morita Toge
Mutamagawa
Mutamagawa
Naganoi Mokiokimaro
Nagawa Kageki
Naka Tsukasa
Nakajo Fumiko
Nakanishi Godo
Nomura Toshiro
Ogino Kyoshi
Ootomono Yakamochi
Riyojin Hishiyo
Ryo Kan
Ryotatsu Kouta
Ryutatsu Kouta
Ryutatsu Kouta
Sagara Hirohi
Saito Ken
Sato Haruo
Sato Onifusa
Shinohara Bon
Su Tokuin
Takahashi Mushimaro
Takai Kito
Takaya Soshiyu
Takehisa Yumeji
Yamamoto Yasuo
Yamanoue no Okura
Yashiro Toson
Yomibito Shirazu
Yosa Buson
Yosa Buson
Yosa Buson
Yoshino Hideo