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jueves, 27 de noviembre de 2025

Han Kang -poemas



Dos poemas de Han Kang
Han Kang
Traducido del coreano por Sophie Bowman

Casa de Luz, Oscura como la Tiniebla

Ese día en Ui-dong
caía aguanieve
y mi cuerpo, compañero de mi alma
se estremecía con cada lágrima que caía.

Sigue tu camino.

¿Dudas?
¿Qué sueñas, flotando así?

Casas de dos pisos iluminadas como flores,
bajo ellas aprendí la agonía
y hacia una tierra de alegría aún intacta
tontamente extendí una mano.

Sigue tu camino.

¿Qué sueñas? Sigue caminando.

Caminé hacia los recuerdos que se formaban en una farola.
Allí miré hacia arriba y dentro de la pantalla
había una casa oscura como la tinta. Una casa de luz, oscura como la tinta.

El cielo estaba oscuro y en esa oscuridad
los pájaros residentes
volaban, desprendiéndose del peso de sus cuerpos.
¿Cuántas veces tendría que morir para volar así? Nadie pudo sostener mi mano.

¿Qué sueño es tan hermoso?

¿Qué recuerdo
brilla con tanta intensidad?

Aguanieve, como las yemas de los dedos de mi madre,
rascando mis cejas despeinadas
golpeando mis mejillas heladas y de nuevo
acariciando ese mismo lugar,

Date prisa y ponte en camino.

Invierno a través de un espejo


1.

Mira la pupila de una llama.
Ojo azulado
en forma de corazón
lo más caliente y brillante
lo que lo rodea
llama interior anaranjada
lo que más parpadea
lo que lo rodea de nuevo
llama exterior semitransparente
mañana por la mañana, la mañana en que
parta hacia la ciudad más lejana
esta mañana
el ojo azulado de una llama
mira más allá de mis ojos.

2.

Ahora mi ciudad es una mañana de primavera, si atraviesas el centro de la tierra, la atraviesas directamente sin vacilar, esa ciudad aparece, la diferencia horaria allí exactamente doce horas atrás, la estación exactamente medio año atrás, así que esa ciudad ahora es una tarde de otoño, como si siguiera silenciosamente a alguien, esa ciudad sigue tras la mía, para cruzar la noche, para cruzar el invierno. Espero en silencio, mientras mi ciudad la supera como alguien que la adelanta silenciosamente.

3.

Dentro del espejo, el invierno espera.
Un lugar frío.
Un lugar completamente frío.
Hace demasiado frío.
Los objetos no pueden temblar.
Tu rostro (una vez congelado)
no puede romperse.
No extiendo mi mano.
Tú tampoco.
quieres extender tu mano.
Un lugar frío.
Un lugar que permanece frío.
Hace demasiado frío.
Las pupilas no pueden vacilar.
Los párpados no saben cómo cerrarse.
Dentro del espejo,
el invierno espera y.
Dentro del espejo,
No puedo evitar tus ojos y.
No quieres extender tu mano. Mano

4.

Dijeron que volaríamos un día entero.
Dobla bien veinticuatro horas, mételo en la boca y
mírate al espejo, dijeron.
Una vez que deshaga la maleta en una habitación de esa ciudad,
debería tomarme un tiempo para lavarme la cara.
Si el sufrimiento de esta ciudad me alcanza en silencio,
me quedaré rezagado en silencio y
cuando no la mires por un momento,
me apoyaré en el fondo helado del espejo
y tararearé despreocupadamente. Hasta que, tras haber doblado con fuerza veinticuatro horas
y escupirlo, empujado con tu lengua ardiente, regresas y me miras fijamente.

5.

Mis ojos son dos cabos de vela que deslizan gotas de cera al consumir la mecha. No es abrasador ni doloroso. Dicen que el temblor del núcleo de la llama azulada es la llegada de las almas. Las almas se posan en mis ojos y tiemblan, zumban. La llama exterior, meciéndose en la distancia, se balancea para alejarse. Mañana partirás hacia la ciudad más lejana. Aquí estoy, en llamas. Ahora metes las manos en la tumba del vacío y esperas. El recuerdo te muerde los dedos como una serpiente. No estás quemado ni sufres dolor. Tu rostro inquebrantable no arde ni se quiebra.

Notas sobre este poema.
Han Kang es mucho más conocida por sus novelas que por su poesía, pero fue como poeta que debutó en la escena literaria coreana en 1993. Los tres poemas incluidos aquí pertenecen a su primer poemario, "I Stowed Evening in the". Drawer, publicado en 2013. Los poemas de esta colección se escribieron a lo largo de muchos años, en paralelo con sus obras en prosa, y para los lectores más familiarizados con sus novelas, los poemas de Han Kang pueden resultar un contraste interesante. Son fieles a su exploración serena pero conmovedora del lenguaje y la esencia de la vida humana, pero también hablan con una voz mucho más cercana e íntima. Al dedicar tiempo a estos poemas como traductora, los he sentido resonar en mis viajes y experiencias. Creo que los poemas hablan por sí solos y espero que mis traducciones les hagan justicia.

Poeta

Han Kang
Han Kang es novelista, poeta y profesora de escritura creativa en el Instituto de Artes de Seúl. Recibió el Premio Internacional Man Booker 2016 por The Vegetarian (2015, Portobello Books, traducido por Deborah Smith). Entre sus otras publicaciones disponibles en inglés se incluyen Human Acts (2016) y The White Book.

Traducido del coreano por

Sophie Bowman
Sophie Bowman es traductora literaria y estudiosa de literatura coreana. Ganó el Premio de Traducción del Korea Times 2015 por su traducción de poemas de Jin Eun-young y sus traducciones en prosa se pueden encontrar en la revista Koreana.

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La ennegrecida casa de la Luz

Aquel día en Ui-dong
cayó aguanieve,
y mi cuerpo, compañero de mi alma,
tembló con cada lágrima que caía.

Sigue tu camino.

¿Acaso dudas?
¿Qué sueñas, rondando así?


Casas de dos pisos iluminadas como flores,
bajo ellas aprendí la agonía,
y hacia una tierra de alegría aún intacta
tontamente extendí una mano.

Sigue tu camino.

¿En qué sueñas? No te detengas.


Hacia los recuerdos que se forman en una farola, caminé.
Una vez allí, miré hacia arriba, y dentro de la farola
había una morada muy negra. Era la casa de la luz,
negra como el carbón.

El cielo estaba oscuro y, en esa oscuridad,
los pájaros que la habitan
alzaron el vuelo,
despojándose del peso de sus cuerpos.
¿Cuántas veces tendría que morir para elevarme así?
Nadie podría, entonces, tomarme de la mano.

¿Qué sueño es tan bonito?
¿Qué recuerdo
brilla tanto?


Aguanieve, como las yemas de los dedos de mi madre,
rastrillan mis cejas despeinadas,
golpean mis heladas mejillas y acarician,
otra vez, el mismo punto.

Date prisa, soñadora, y sigue tu camino.


Danza de la silla de ruedas

Llorar
se me ha hecho un hábito,
pero las lágrimas
no me han engullido del todo. 

Las pesadillas
se me han hecho un hábito,
pero las noches insomnes
que queman mis venas y arterias
no me han devorado del todo. 

Mirad,
estoy bailando.
Oh, con frenesí
sacudo los hombros
sobre la silla de ruedas en llamas. 

No es cosa de magia
ni de trucos,
es solo que nada
puede destruirme del todo. 

Ningún infierno
ni los insultos
ni la tumba
ni esta maldita aguanieve
demasiado fría, ni el granizo
afilado como el cuchillo
logró triturar lo último de mí. 

Mirad,
estoy cantando
sobre una silla que lanza fuego.
Oh, con frenesí
la danza de la silla de ruedas. 

(Dedicado a Kang Won-rae, cantante y bailarín del grupo Clone, quien sufrió un accidente automovilístico que lo dejó discapacitado de la cintura para abajo y, sin embargo, no dejó de actuar).

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Mark Rothko y yo

La muerte en febrero

Aunque no hace falta que lo aclare,
no existe relación alguna entre Mark Rothko y yo. 

Él nació el 25 de septiembre de 1903
y murió el 25 de febrero de 1970.
Yo nací el 27 de noviembre de 1970
y todavía sigo viva.
Sin embargo, a veces me pongo a pensar
en el tiempo de nueve meses
que separan su muerte y mi nacimiento. 

Días antes o después
de esa madrugada en que él se abrió las venas de las manos
en la cocina anexa a su taller,
mis padres fundieron sus cuerpos
y poco después
una mota de vida
apareció en el útero tibio 

cuando en un cementerio de Nueva York al final del invierno
el cuerpo de Rothko no se había corrompido todavía. 

No es para maravillarse
sino para entristecerse. 

Siendo solo una mota,
sin tener aún un corazón que late,
sin saber lo que es el lenguaje,
lo que es la luz
ni las lágrimas,
me estaba formando
dentro del útero sonrosado, 

cuando entre la vida y la muerte,
febrero, una herida abierta,
resistió y resistió
hasta que empezó a cicatrizar por fin, 

cuando dentro de la tierra a medio derretir y por eso más fría
la mano de Rothko no se había corrompido todavía.

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Cierta tarde, ya tarde, estaba…

Cierta
tarde, ya tarde, viendo
el vapor que subía de mi cuenco
blanco de arroz, caí en la cuenta
de que algo se iba para siempre
y aun ahora
sigue yéndose para siempre.

Tenía que comer.

Y me comí mi arroz.

Version de @aurelioasiain


Portada en coreano de Actos humanos  소년이 온다 Editorial: Changbi

Esbozo del anochecer 5

Estaba reverdeciendo
un árbol negro que creía muerto. 

Se hizo de noche mientras lo miraba. 

Fluyó la sangre por los nudos verdes,
la lengua se sumergió en la oscuridad. 

La luz al borrarse
dejó rayas transparentes. 

(Como estoy viva)
estiré la mano hacia el tronco.

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Ojos que sangran

Tengo ojos que sangran.

No recuerdo

que haya tenido algo más.

No tengo nada dulce,

tampoco nada amargo,

nada suave,

nada palpitante,

nada que enjugue mi corazón.

Me olvidé sin querer,

ya no tengo adónde más ir.

No es que vea todo rojo, solo que

no confío en nada calmo; de los gemidos

mejor no hablamos.

Cuando descanso cubriendo mis ojos

con un fino velo conjuntivo,

entonces no amo mis mejillas,

tampoco mi labios, ni el surco nasal manchado.

Solo tengo ojos sangran.

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen.Traductor Sunme Yoon


Han Kang tras recibir el Premio Nobel de Literatura. (Reuters/Jonas Ekstromer)

Todo está bien

A los dos meses de nacer
el niño lloraba cuando anochecía.
No era que tuviera hambre
o que le doliera algo.
Sin razón alguna,
así estaba tres horas desde el atardecer hasta la noche. 

Por miedo a que se esfumara como una burbuja,
lo cogía en brazos
y deambulaba por toda la casa preguntando:
«¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa?».
Se me caían las lágrimas
y se mezclaban con las del niño. 

Un día de pronto,
aunque nadie me lo enseñó,
le dije:
«Todo está bien.
Todo está bien.
Ya está todo bien». 

Increíblemente,
aunque el niño no paró de llorar
y la única que sosegó su llanto
fui yo, sin embargo,
de pura casualidad,
unos días después el niño dejó de llorar. 

Recién pasados los treinta
supe lo que debía hacer
cuando sollozas dentro de mí.
Como mirando la carita de un niño que gimotea,
me dirijo a tus lágrimas saladas como la espuma:
«Todo está bien». 

No digo «qué te pasa»
sino «todo está bien».
«Ya todo está bien».

De: Guardé el anochecer en el cajón.Editorial Lumen. Traductor Sunme Yoon


Han Kang 한강(Gwangju, Corea del Sur, 27 de noviembre de 1970). Poeta y novelista. Premio Nobel de Literatura 2024. Es la primera surcoreana y la primera mujer asiática en obtener este galardón.

Su familia está profundamente ligada al ámbito literario: Su madre, Im Gam-oh (임감오), quien soñaba con ser pianista, se convirtió en el pilar de esta familia de escritores, su padre, Han Seung-won (한승원), es un renombrado escritor en Corea del Sur, y sus dos hermanos, Han Dong-rim (한동림) y Han Gang-in (한강인), también son escritores.  asumiendo el rol de «directora» de lo que su esposo describe como una «fábrica literaria familiar», adicional al trabajo de cuidados.

A los nueve años Han Kang se mudó a Seúl con su familia. Estudió Letras en la Universidad Yonsei y después de graduarse en 1993 trabajó durante tres años como periodista para las revistas Publishing Journal y Samtoh, entre otras.

Empezó su carrera como novelista al ganar el concurso literario de primavera del diario Seúl Shinmun en 1994 que publicó su primera historia corta, lanzándola en formato de libro en 1995. Hasta entonces, firmaba como Han Kang-hyun (한강현); sin embargo, a partir de su siguiente colección de cuentos, El amor de Yeosu, adoptó el nombre literario Han Kang (한강), que se traduce de manera literal como «río Han», el río que atraviesa Seúl. Han es su apellido, mientras que Kang o Kang-hyun es su nombre.

 Han Kang estuvo casada con el crítico literario Hong Yong-hee (홍용희), con quien tuvo un hijo nacido en agosto del año 2000, ahora un joven músico, con quien gestiona una librería independiente llamada Hoy (책방오늘) en el distrito de Jongno, al norte de Seúl. 

Es autora de las novelas La vegetariana (채식주의자)(Random House, 2024; Premio Booker Internacional 2016), La clase de griego (Random House, 2023), Actos humanos (Rata, 2018)(Random House, 2024; Premio Manhae de Literatura de Corea y Premio Malaparte en Italia en 2017), Blanco (finalista del Premio Booker Internacional 2018) e Imposible decir adiós(Random House, 2024; Premio Médicis Étranger 2023), así como del poemario Guardé el anochecer en el cajón (Lumen, 2025). La autora ha recibido también el Premio Yi Sang, el Premio Artista Joven del Año, el 25. Premio de Novela Coreana, el Premio de Literatura Hwang Sun-Won y el Premio de Literatura Dong Ri. También ha sido publicado en español por Reservoir Books su libro de cuentos ‘Hada del trueno, hada del relámpago’ publicado en Corea en 2007.

Hasta 2018 trabajó como profesora en el departamento de Escritura Creativa del Instituto de las Artes de Seúl, y en la actualidad se dedica por completo a la escritura. Su obra ha sido publicada en más de treinta idiomas.

Su obra más famosa, La vegetariana, galardonada con el Premio Booker Internacional, fue llevada al cine en 2009, dirigida por Lim Woo-Seong y protagonizada por la actriz Chae Min-seo. Paradójicamente La vegetariana fue prohibida en algunas bibliotecas y escuelas del área metropolitana de Seúl, al ser considerada «perjudicial para la juventud» y la misma Han Kang  incluida en una lista de censurados debido a su novela Actos Humanos por el gobierno de Park Geun-Hye (박근혜) la hija del antiguo dictador. En la novela la autora toma hechos reales ocurridos en la represión que hubo en 1980 en la ciudad donde nació. En 1980, Chun Doo-hwan dio un golpe de Estado y así llegó al poder. Desde el principio se manejó a represión limpia. Pero cuando el 18 de mayo de 1980 los estudiantes de la Universidad de Chonnam, en Gwangju, junto con algunos sindicatos, se organizaron para exigir la democracia, se desató la furia. Durante nueve días los manifestantes formaron una comuna semejante a la Comuna de París. El 27 de mayo, Doo-hwan envió el ejército a Gwangju para reprimir a los miembros de la comuna. El gobierno habló de unos 200 muertos, los civiles, de unos 2.000. Tortura, sadismo, ejecuciones. Cuando la familia de Han Kang dejaron Gwangjule habían vendido la casa a una familia. Uno de ellos es Dongho, uno de los asesinados de quince años. Cuando lo matan y ya ha visto morir en medio de la calle a su mejor amigo y ya ha estado limpiando y organizando cadáveres. Muchos años después Han Kang volvió a Gwangju, revisó materiales, se encontró con el hermano de Dongho quien le dió permiso para contar su historia. Actos humanos es una denuncia desgarradora de esos hechos. Está escrito en seis capítulos que son seis miradas, puntos de vista como el del amigo de Dongho, ya cadáver, que habla desde la pila de cuerpos que se pudren o la de una mujer que testimonia como le metieron una regla hasta traspasarle el útero… 

Las cualidades reconocidas cuando le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura: “por su intensa prosa poética que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana”.


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Two poems by Han Kang

Han Kang

Translated from Korean by Sophie Bowman


 


Pitch-Black House of Light

 


That day in Ui-dong

sleet fell

and my body, companion to my soul

shivered with each falling tear.


Get on your way.


Are you hesitating?

What are you dreaming, hovering like that?


Two-storey houses lit like flowers,

beneath them I learned agony

and towards a land of joy as yet untouched

foolishly reached out a hand.


Get on your way.


What are you dreaming? Keep walking.


Towards memories forming on a streetlamp, I walked.

There I looked up and inside the lightshade

was a pitch-black house. Pitch-black

house of light


The sky was dark and in that darkness

resident birds

flew up casting off the weight of their bodies.

How many times would I have to die to fly like that?

Nobody could hold my hand.


What dream is so lovely?

What memory

shines so brightly?


Sleet, like the tips of mother’s fingers,

raking through my dishevelled eyebrows

striking frozen cheeks and again

stroking that same spot,


Hurry up and get on your way.


 


Winter through a Mirror

1.


Peer at the pupil of a flame.

Bluish

heart

shaped eye

the hottest brightest thing

that which surrounds it

orange inner flame

the thing which flickers most

that which surrounds again

half-transparent outer flame

tomorrow morning, the morning I

depart for the furthest city

this morning

the bluish eye of a flame

peers beyond my eyes.


2.


Now my city is spring morning, if you pass through the core of the earth, bore straight through the middle without wavering, that city appears, the time difference there exactly twelve hours behind, the season exactly half a year behind so that city is now an autumn evening, as though silently following someone that city follows behind mine, to cross over the night to cross over winter I wait silently, while my city outruns that one like somebody silently overtaking


3.


Inside the mirror winter is waiting

A cold place

An utterly cold place

It’s too cold

objects cannot tremble

your (once frozen) face

cannot shatter

I don’t reach out my hand

you also

don’t want to reach out your hand

A cold place

A place that stays cold

It’s too cold

pupils cannot waver

eyelids

do not know how to close (together)

Inside the mirror

winter waits and

Inside the mirror

I cannot avoid your eyes and

You don’t want to reach out your hand


4.


They said we would fly for an entire day.

Tightly fold twenty-four hours pop it in your mouth and

go into the mirror they said.

Once I unpack in a room in that city

I should take time to wash my face.

If the suffering of this city silently overtakes

I will silently lag behind and

when you are not peering at it for a moment

lean against the frosty back of the mirror

and hum carelessly.

Until, having tightly folded twenty-four hours

and spat it out nudged with your hot tongue

you return and peer at me


5.


My eyes are two candle stubs sliding drips of wax as they consume the wick, it is not searing nor painful, they say that the quivering of the bluish flame core is the coming of souls, souls sit on my eyes and quiver, they hum, the outer flame swaying in the distance sways to get further off, tomorrow you leave for the furthest city, here I am ablaze, now you put your hands into the tomb of the void and wait, memory bites your fingers like a snake, you are not seared nor in pain, your unflinching face does not burn or shatter


 


Notes on this poem

Han Kang is much be er known for her novels than her poetry, but it was as a poet that she first made her debut onto the Korean literary scene in 1993. The three poems included here are from her first poetry collection I Stowed Evening in the Drawer, published in 2013. The poems in this collection were written over many years in tandem with her prose works and for readers who are more familiar with her novels, Han Kang’s poems may come as an interesting contrast. They hold true to her quiet yet soul-wrenching exploration of language and the core of human life, but they also speak in a much closer, more intimate voice. While spending time with these poems as a translator I have heard them echoing through my journeys and experiences. I believe the poems speak for themselves and hope my translations go some way to doing them justice.


Poet


Han Kang

Han Kang is a novelist, poet, and a professor of creative writing at Seoul Institute of the Arts. She received the 2016 Man Booker International Prize for The Vegetarian (2015, Portobello Books, translated by Deborah Smith. Her other publications available in English include Human Acts (2016) and The White Book.


Translated from Korean by


Sophie Bowman

Sophie Bowman is a literary translator and student of Korean literature. She won the 2015 Korea Times Translation Award for her translation of poems by Jin Eun-young and her prose translations can be found in Koreana magazine.